La tendencia hemorrágica de los pacientes urémicos es de origen multifactorial, plaquetario y endotelial, viéndose favorecida por la anemia, la propia técnica de diálisis (heparinización periódica) y por el frecuente uso de antiagregantes o medicamentos con efectos antiagregantes significativos (difenhidramina, benzodiacepinas, etcétera). El empleo de anticoagulantes lleva aparejado un alto riesgo de hemorragia, por lo que se reservará a indicaciones inobjetables y con frecuentes controles.
Las manifestaciones hemorrágicas pueden ir de leves (equimosis, epistaxis, púrpura) a episodios dramáticos que ponen en peligro la vida del paciente. Dada la anemia basal de estos pacientes, pueden presentar hipoxia tisular por sangrado sin que aparezca cianosis (se requiere una Hb desoxigenada > 5 g/dl).