Las alteraciones del metabolismo mineral y óseo que acompañan a la enfermedad renal crónica (ERC) constituyen uno de los aspectos de la nefrología que más ha evolucionado en estos años.
La ERC se asocia a una elevada morbimortalidad, siendo la primera causa de muerte la de origen cardiovascular (CV).
La expectativa de vida del paciente en diálisis es una de las más bajas en medicina, siendo inferior incluso a la de algunas neoplasias comunes.