Un acceso vascular (AV) para diálisis funcionante es un elemento vital para la evolución clínica y la calidad de vida del paciente en hemodiálisis.
Un AV se considera adecuado cuando proporciona un flujo de al menos 250ml/min, pero es mejor si alcanza los 350-400ml/min. Para ello, es necesario que el AV tenga un flujo mínimo de 400-500 ml/min.
Las complicaciones relacionadas son una de las principales causas de morbimortalidad de la población de diálisis.