Consiste en la aparición de calcificaciones extensas en las arterias de pequeño y mediano calibre debidas a un hiperparatiroidismo secundario severo e hiperfosforemia marcada.
Clínicamente se manifiesta por la aparición de placas eritematosas violáceas (livedo racemosa) intensamente dolorosas, con necrosis central que luego evoluciona a úlcera profunda con tendencia al crecimiento y extensión. El tratamiento es la paratiroidectomia urgente.