Aparece tras episodios agudos o subagudos de hemólisis intradiálisis, generalmente relacionados con problemas técnicos. Su manejo no difiere de las demás pancreatitis: dieta absoluta, alimentación parenteral, tratamiento del dolor y antibioterapia apropiada, y sólo si la evolución no es buena, cirugía. Debe insistirse en el diagnóstico de la hemólisis para evitar nuevos episodios.