La nefropatía por inmunoglobulina A (IgA) es la glomerulonefritis primaria más común en la mayoría de los países del mundo, se caracteriza por depósito mesangial de IgA, sus manifestaciones clínicas son hematuria, hipertensión, proteinuria no nefrótica y en el menor de los casos con deterioro de la función renal.

La tasa de progresión a enfermedad renal crónica etapa 5 varía a lo largo de 25 años de 30 a 50 %. Actualmente está documentado que 20 a 30 % de los pacientes desarrollarán insuficiencia renal crónica terminal y un 20 % adicional experimentará una pérdida grave de la función renal 20 años después del diagnóstico.

Sin embargo, los pacientes con hipertensión no controlada, proteinuria e insuficiencia renal, así como los pacientes con histología grave, tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedad renal terminal a corto y mediano plazo. La nefropatía por IgA representa del 1 al 3 % de los pacientes con enfermedad renal terminal en Estados Unidos y Europa.

Este es el caso de un masculino referido a la consulta externa de nefrología para valoración de la función renal, debido a que presentaba hipertensión descontrolada y creatinina sérica de 1.5 mg/dl, la cual progresó a 2.2 mg/dl en treinta días. A su llegada a consulta de nefrología se sospechó de glomerulonefritis rápidamente progresiva, por lo que se decidió el ingreso hospitalario para realización de pruebas analíticas complementarias y biopsia renal para confirmar la tipología de la glomerulonefritis e iniciar el tratamiento adecuado.

La biopsia renal mostró nefropatía por IgA, por lo que se inició tratamiento con corticoides y ciclofosfamida.

 

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