La necesidad de una intervención quirúrgica urgente en un paciente en hemodiálisis generalmente plantea el difícil dilema entre demorar la intervención hasta que, mediante una diálisis, se obtengan unas cifras seguras de potasemia y otros electrólitos o, por el contrario, solucionar el problema de manera rápida y manejar de forma “conservadora” los trastornos hidroelectrolíticos hasta que pueda realizarse una diálisis en condiciones más seguras.

En las urgencias quirúrgicas graves se intentará siempre un mínimo balanceado con tratamiento médico de los posibles trastornos hidroelectrolíticos, una pronta intervención quirúrgica y traslado posterior a la unidad de cuidados intensivos para el manejo posterior y eventual hemodiálisis si fuera preciso (en ese caso se hará sin heparina).

 

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