El aumento de la esperanza de vida, los avances en el tratamiento de la insuficiencia renal crónica terminal (IRCT) y la mayor supervivencia de los pacientes que se encuentran sometidos a un programa de hemodiálisis periódica (HD), han conducido a un aumento de la demanda de accesos vasculares, así como a la necesidad de que eéstos tengan una mayor duración funcional.
Hay que partir de la base de que el acceso vascular (AV) ideal no existe, por lo que tenemos que conseguir que los AV cumplan una serie de requisitos generales que los hagan útiles y duraderos.