El recambio plasmático terapéutico (RPT) ha permitido mejorar la calidad de vida de pacientes con enfermedades de origen inmunológico que afectan al sistema nervioso central, sistema musculoesquelético, renal, articular, hematológico y otros aparatos y sistemas en donde ha sido menos estudiado.
La eliminación de antígenos circulantes sean de cualquier índole, mejora notablemente la función celular y tisular; específicamente en las enfermedades renales este procedimiento ha cobrado importancia al permitir recuperar la función renal en algunas enfermedades glomerulares y en el rechazo del injerto renal.