Vivimos en una era donde los avances médicos y tecnológicos transforman constantemente nuestras prácticas clínicas. Sin embargo, la participación del paciente en el cuidado de su propia enfermedad es fundamental, para cerrar el círculo virtuoso de una atención y tratamiento efectivos.

Desafortunadamente, se ha observado que los pacientes que padecen enfermedades crónicas con tratamientos a largo plazo (ej. pacientes con ERCT en TRR) tienen mayor riesgo de no apegarse adecuadamente a su tratamiento y, en consecuencia, la falta de adherencia se refleja aumentando el número de hospitalizaciones, el costo de los recursos sanitarios, así como el desgaste del personal de salud.

 

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