El 31 de diciembre de 2019 las autoridades sanitarias de China informaron de un grupo de casos de neumonía atípica en Wuhan, demostrando que la afección era provocada al contraer la infección por el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo o SARS-CoV2.

La enfermedad causada por este virus se denominó COVID-19 y fue declarada en marzo del 2020 una pandemia por la OMS, definiéndose un curso clínico impredecible, que abarca desde una infección respiratoria asintomática hasta el desarrollo de neumonía, fallo orgánico múltiple y lesión renal aguda.

La diálisis peritoneal (DP) como modalidad de terapia de reemplazo renal en pacientes con daño renal agudo por COVID-19 se recomienda en varios países, debido a su eficacia y menor costo, factibilidad; facilitada por el uso de catéteres flexibles y máquinas cicladoras que permiten la manipulación de volúmenes elevados de líquido de diálisis.

Aunque existen otros tipos de terapias extracorpóreas, varios estudios han demostrado el beneficio de la diálisis en pacientes críticamente enfermos no hipercatabólicos, reduciendo así la morbilidad y la mortalidad.

La experiencia y los resultados de varios estudios descritos en varios países apoyan
el uso de DP como parte del tratamiento de la lesión renal aguda por COVID-19 y los
resultados no difieren de los reportados con otras terapias de reemplazo renal.

 

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